
Andrea Antinori: el arte de narrar con imágenes
Con cuatro libros seleccionados por el comité (y a la espera de un quinto), el diseñador italiano se ha vuelto un favorito de los lectores al utilizar el humor y la sorpresa para complementar los textos de grandes autores o para recrear los suyos propios. Todo teñido por una estética colorida y cercana a los pequeños.
Dueño de un original punto de vista, Andrea Antinori se ha vuelto el favorito de muchas casas editoriales, las que encuentran en este joven diseñador italiano una mirada fresca y desprejuiciada que imprime su sello en diversos tipos de textos; desde obras que nos hablan de ratones banqueros a poemas que nos acercan a lo trascendental.
A primera vista, sus trabajos parecen distintos, pero un hilo invisible los amarra a todos: su trazo audaz y colorido, siempre hecho con lápiz grafito, rotuladores y gouache. Un conjunto de técnicas que, desde una edad temprana, Andrea se inclinó por usar en la exploración de nuevas formas de narrar, combinando lo cotidiano con lo fantástico y dotando a sus dibujos de una personalidad entrañable y, a la vez, irónica.
Antinori (Recanati, 1992) estudió diseño gráfico e ilustración en el ISIA de Urbino, una de las instituciones más prestigiosas de Italia, y una especialización en la Escuela Massana, centro educativo situado en El Raval, Barcelona. Su trabajo en libros infantiles lo llevó a ganar el Premio Andersen (2017) junto al autor francés Vincent Cuvellier, por La zuppa dell’Orco (Bianconero, 2016). Dos años después, obtuvo el premio al mejor libro ilustrado internacional, en la Feria del Libro de Shanghái, por La grande battaglia (Corraini, 2019).
Mientras que, en el año 2023, en el fulgor de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, la más importante de su tipo en el mundo, se alzó como ganador del Premio Fundación SM (dotado de 15 mil dólares) con Solo una noche, un álbum silente que nos habla del recorrido nocturno de un excursionista, en medio del bosque. En el fallo unánime del jurado se reconoció que el italiano “a través de su paleta contenida de formas, colores y líneas simplificadas crea una expresión gráfica vibrante”.
A pesar de que la totalidad de su obra aún no llega a nuestras librerías, iniciaremos un recorrido por los libros que nuestro comité ha destacado; un camino de aparente sencillez que esconde una profunda reflexión sobre el mundo y la naturaleza humana.
Antinori debuta en la editorial chilena Liebre con La montaña (2022), un leporello muy bien ejecutado. La historia se despliega de la siguiente manera: nada es más fascinante que la vida que sucede en un paisaje y lo que no vemos a simple vista. La invitación del ilustrador es a descubrir realmente qué hay detrás de la montaña, o mejor dicho, dentro de ella.
En países como el nuestro, afirmados de una cordillera de norte a sur, esta es una pregunta constante: vivimos mirando una gran formación rocosa con un poco de incertidumbre, nos asombramos con sus colores en el verano o con la nieve en el invierno, aunque la verdad, sólo esperamos que los volcanes presentes en ella no exploten y nos cubran de lava, pero Antinori nos alivia en esta propuesta.
Dentro de la montaña encontramos cíclopes amables, enanos que hornean pizzas, duendes que pescan en coloridos ríos de arcoíris, dinosaurios que columpian a sus amigos o mamuts que tiran los carros de los pequeños pirquineros. Mientras fuera de ella, la diversión es total: parapentes, campos verdes llenos de animales, campings, descanso, guitarreos, andariveles, escaladas y esquí, se mezclan con la fauna local, los pueblos indígenas y la vida que sucede a los pies de la cordillera. Eso sí, en este juego constante pequeñas ventanas estratégicas siempre nos comunican con el interior de la roca, encontrando en ella algunas pistas del otro lado.
Iniciaremos un recorrido por los libros que nuestro comité ha destacado; un camino de aparente sencillez que esconde una profunda reflexión sobre el mundo y la naturaleza humana.
De chuparse los dedos
Qué mejor que una peruana, un español y un italiano para hablar del sabor de la comida. Un magnífico trío que se une en Sabor (Océano, 2023) para crear un libro informativo con gusto a poesía.
De tapa blanda, con un diseño editorial sencillo y con datos robustos, en este libro Antinori despliega gracia y color, sus ilustraciones frutales las vemos como un homenaje al trabajo del excepcional diseñador italiano, Bruno Munari: amplias, a toda página, sintéticas en sus líneas y llamativas en su mensaje, pero a diferencia del maestro del diseño gráfico, a Antinori le gusta ser menos prolijo, se nota el trazo del lápiz y la huella que va dejando en el relleno de la forma.
Pero Sabor no sólo se trata de frutas y de papilas gustativas, Antinori va desarrollando un relato narrativo en paralelo a la creación de la poeta Micaela Chirif y del reconocido crítico culinario Ignacio Medina (doble Premio Nacional de Gastronomía de España, 1987 y 2009). El italiano, en medio de los textos, recrea una pequeña fauna compuesta por duendes, jirafas de cuellos enormes, amables perros y camaleones con lenguas largas y pegajosas que atraviesan páginas enteras. También aprovecha de entregarnos referentes culturales, y así aparecen la loba capitolina, Luperca, que amamanta a sus crías Rómulo y Remo, o los dioses aztecas montados sobre jaguares, deseosos de probar el chocolate amargo.
Gracias a Sabor, experimentamos un mundo en donde la importancia de este sentido adquiere un valor trascendental: entiende que si él nuestra vida estaría relegada a un espacio triste, sin emociones ni placeres, ya que no podríamos distinguir entre el sabor de un zapato y el de una dulce y jugosa frutilla.
Para dormir y preguntarse
Acompañando los textos poéticos del maestro italiano Gianni Rodari, en A dormir, a levantarse (Niño, 2023), Antinori refresca un texto clásico de 1962, incluido en el libro Cuentos por teléfono.
En formato dirigido a la primera infancia, la editorial argentina edita un libro de cartón y puntas redondeadas; una narración íntima sobre ir a dormir y despertar, dos actos sencillos, pero que para los padres a veces representan un verdadero desafío.
Antinori nos muestra, en una paleta acotada al rojo y el azul, la relación de una madre de largo cabello y su hija, una niña pequeñísima, que en voz de Rodari “entraba entera sobre la almohada y hasta sobraba un poquito de lugar”.
El diálogo entre las dos es cariñoso, ya que la pequeña le explica a su madre que ella es una hormiga que luego se convierte en una mariposa, una metáfora que nos habla del tiempo que no se detiene, una visión que comparten muchos adultos responsables de la crianza de pequeños.
A medida que los niños crecen, las preguntas que se hacen, también. Una de ellas es qué hace el ratón Pérez con todos los dientes que recolecta de almohadas o veladores y, aunque no lo creamos, sinceramente nadie había pensado en ello.
Con un título simple, Pérez (2024), en este libro de la editorial chilena Claraboya, el ilustrador italiano ensaya una respuesta más que plausible. Vemos en la portada a un ratón vestido de traje cargando un gran diente sobre su espalda. Es Odón Pérez, el dueño del banco, siempre lleno de múltiples preocupaciones, como todo hombre de dinero. La principal, dejarle monedas a los niños a cambio de sus dientes.
Pero, ¿qué hace con ellos? Simple, los vende. Así los ratones los utilizan para salvarse de las trampas, amueblan sus casas con pisos de diseño, los pulen para hacer collares para las ratonas más sofisticadas de la ciudad o se los venden a los mismos dentistas, quienes los ocupan para futuras prótesis.
Las imágenes de este libro son delirantes. Construidas en una paleta llena de colores rosados, amarillos y verdes, Antinori nos presenta un verdadero ejército de ninjas ratones escalando muros, sorteando obstáculos, creando ingeniosos aparatos para hacerse de los dientes infantiles. Y, ¿qué hacen los niños con el dinero? Simplemente van a la confitería a comer pasteles.
A diferencia de los tres libros anteriores, en Pérez podemos ver el despliegue de las cualidades de Antinori como autor integral, escribe un texto corto e ingenioso, apoyado de imágenes a doble página muy bien construidas y que nos despiertan las ganas de ver al protagonista como verdadero héroe de acción.



