
El discurso de la pantera o cómo entendemos la muerte
El instinto, la sabiduría, la soledad, la memoria colectiva, la vida, la muerte y el duelo, se (con) fabulan en una historia protagonizada por diferentes animales, que nos interpela y nos invita a repensar no solo el cambio de estado que es la muerte, sino cómo entendemos nuestra historia.
Premiado en la Feria del Libro Infantil de Bolonia del 2021, en la categoría Cómic Young Adult, El discurso de la pantera (BFE, 2021), escrito e ilustrado por el francés Jérémie Moreau (Champigny-sur-Marne, 1987), es posible ubicarlo entre aquellos libros que nos permiten volver a ellos una y otra vez. El jurado del premio destacó “la capacidad de Moreau para crear una cosmogonía propia, donde la pantera actúa como un hilo conductor que invita a la reflexión sobre la existencia, el destino y la evolución.”
De gran formato, la tapa de este libro presenta a distintos animales separados, pero conectados a través de los elementos de la naturaleza, sobre un fondo de color verde fluorescente que no deja de llamar la atención. A este respecto, cabe mencionar que la edición en español, realizada por Barbara Fiore Editora (BFE), mantiene la misma materialidad, tamaño y colores que la edición francesa original del año 2020, a cargo de Éditions 2042, modificando sólo la tipografía utilizada en el título.
La narración, con viñetas y dibujos en clave de cómic, se estructura en base a las travesías vitales y geográficas de diferentes animales, mostrando, de forma parcelada, cada historia. Sin embargo, a través del dibujo los lectores vamos estableciendo conexiones entre ellos. Por ejemplo, sabemos que están en un mismo lugar, aunque los paisajes son muy disímiles: partimos en una isla; luego, hay desierto, unas montañas, una especie de sabana, mar y selva.
La primera historia, que es el hilo conductor principal del libro, transcurre en la isla y nos muestra la misión que un búfalo se ha autoimpuesto: empujar la isla, cada día de su vida, para salvarla del impacto de un cometa. Sin embargo, su misión se ve truncada cuando un dragón de Komodo, respondiendo a su instinto, le muerde una pata. Ambos saben que al búfalo le quedan pocas horas de vida, ya que el veneno del dragón comienza a actuar rápidamente. Al morir, el dragón llora amargamente y decide romper el ciclo de la naturaleza: en vez de dejar que un buitre se lo coma, comienza a excavar para enterrar al búfalo.
La narración, con viñetas y dibujos en clave de cómic, se estructura en base a las travesías vitales y geográficas de diferentes animales, mostrando, de forma parcelada, cada historia. Sin embargo, a través del dibujo los lectores vamos estableciendo conexiones entre ellos.
Al avanzar en las páginas nos encontramos con Moria, un pequeño elefante que viaja con su abuelo a través del desierto. Ya los habíamos visto previamente, pero ahora los conocemos. El abuelo tiene la misión de transmitirle al nieto desde sus orígenes la historia del mundo, pero Moria no confía en su memoria. Un pequeño ratón, al que el elefante no teme, le cuenta que los ratones construyen una memoria colectiva y que la responsabilidad de guardar la historia no recae en uno solo. Por su parte, un pez le muestra que cada acto de cada organismo, de cada océano, de cada selva y de cada rincón del mundo, repercute y está interconectado con toda la existencia. Al morir el abuelo, Moria llora, pero no por la muerte, sino porque no fue un buen aprendiz y cree que la historia del mundo se perderá. Pero una hiena le muestra que todo deja una huella y que las huellas se pueden seguir hasta el origen del mundo.
En el último relato, por fin aparece Sofía, la pantera. La más sabia de la selva. Un pajarito le cuenta que una isla, “La isla de Komodo”, ha llegado a una de las orillas de la gran selva y que los buitres la reclaman. Dos chimpancés, una madre moribunda y su hijo, escuchan. El hijo no quiere dejar a su madre enferma. Ella sabe que morirá de todos modos y le ordena a su retoño seguir a la pantera para saber qué es lo que pasa, porque Sofía sólo se hace presente cuando algo realmente grave sucede.
Todos los animales de las historias, y otros más, suben hasta la cima de la isla, donde el dragón de Komodo ha enterrado al búfalo. Sofía inspecciona la tumba en silencio y señala:
“Seres queridos (…)
La muerte no podrá ser ni sagrada, ni glorificada, ni disimulada, ni cualquier otra cosa.
La muerte no es más que un cambio de estado (…)
El día en que saquemos los cuerpos del ciclo de la vida, en que construyamos palacios a los muertos gloriosos, en que venguemos las muertes con las que nos identificamos y escondamos las que nos molestan…
El mundo estará perdido.
Os lo ruego, seamos ligeros.
Que la muerte sea un acontecimiento tan inocente
como un nacimiento.”



