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    María José Ferrada: El mundo contenido en un verso
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    María José Ferrada: El mundo contenido en un verso

    31 marzo, 2025 Por Carolina Ojeda M.
    publicado en el Boletín 16

    La prolífica autora chilena nos sorprende con cinco nuevos libros, cuatro publicados en México y uno, en Chile. Ilustrados por destacados artistas, esta diversidad de títulos conserva una coherencia interna: el trabajo simple y profundo de la poeta oriunda de Temuco.

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    Reconocemos una cierta debilidad por María José Ferrada. Es que su escritura no deja de presentar desafíos para los lectores gracias a la increíble capacidad que tiene para reinventar su poética en cada libro que publica y que, apoyados por una buena selección de ilustradores y una diversidad de imaginarios, aportan, de manera muy interesante, al corpus de poesía actual para niños y niñas. 

    Durante este semestre, en el comité Troquel leímos cinco de sus títulos: cuatro publicados por la editorial mexicana Alboroto y uno por la chilena Liberalia, todos ellos valorados como imprescindibles.

    La soledad de los peces (Alboroto, 2023) es un libro que, temporalmente, se puede considerar “pandémico”, aun cuando el “todo pasa”, en la voz de la abuela, aplica a cualquier situación y puede funcionar como un bálsamo. La narración poética conversa de manera armónica con las ilustraciones de la mexicana Mariana Alcántara, con quien hace dupla en dos títulos más, y pareciera que ambas hablan e ilustran en el mismo código, estableciendo una suerte de piezas de un puzle que van encajando a la perfección: palabras e imágenes sostienen el ritmo y la cadencia poética que ambas imprimen a la historia.

    En Nadadores (Alboroto, 2022) también el relato se construye bajo el agua, esta vez, entre los peces y sus sueños recurrentes, y las personas y sus sueños. Con un texto que, por momentos, toca los bordes del humor, del absurdo, de lo filosófico y lo onírico, son las ilustraciones de Mariana Alcántara las que, de cierta forma, sostienen a los lectores en el espacio de la vigilia, conteniendo el nado en una piscina o en las aguas abiertas del Canal de la Mancha. 

    Al contrario de lo habitual, el proceso de creación surgió de manera inversa: a partir de cinco ilustraciones, María José creó una narración: “En cuanto acabé de leerlo, entendí la historia que yo había dibujado, pero que aún no tenía un final ni la música que ella agregó con palabras, fue como jugar con una caja en donde agregamos pequeños objetos que eran pistas para que la otra continuara construyendo la historia”, señala Mariana, en entrevista con Urdimbre ediciones.

    Al inicio, los peces sueñan que son nadadores olímpicos. Al final, los nadadores olímpicos sueñan que son peces, y después de nadar 150 metros, todos despiertan, pero saben que el sueño volverá. La historia es circular y el libro puede volver a empezar, traslapando y confundiendo a nadadores peces con nadadores personas. A través del blanco de las páginas, comprendemos que nos movemos por no lugares, porque no siempre hay agua, pero estamos sumergidos, como en un sueño

    María José Ferrada no deja de presentar desafíos para los lectores gracias a la increíble capacidad que tiene para reinventar su poética en cada libro que publica.

    En el tercer libro volvemos al estilo haiku, que Ferrada desarrolla tan diestramente.  Animales secretos (Alboroto, 2023) tiene, además, la cualidad material de enseñar y comunicar a través de la lengua de señas mexicana. Por medio del uso del contraluz sobre las hojas, se nos revelan las señas construidas con las manos. Los textos de Ferrada nombran el mundo en sólo tres versos cargados de significación, integrándose, una vez más, al trabajo de la ilustradora mexicana.

    Tal como en Mi cuaderno de haikus (Amanuta, 2017), en El espacio entre la hierba (Liberalia, 2024), Ferrada le entrega a los lectores las herramientas de observación para crear / encontrar poemas. A través de creativas instrucciones, tenemos la posibilidad de paladear los textos que la autora nos regala y que, como siempre sucede con ella, parecieran fluir de manera tan sencilla: Lectura recomendada / biografía de una montaña; o Imagina: el árbol más antiguo de todos. / Su memoria. Las ilustraciones de la mexicana Azul López, antes Andrés López, (premio Internacional de Ilustración, Feria del Libro de Bolonia, 2022), hechas con lápiz de cera, son ideales para ambientar estas instrucciones e invitan a la observación del mundo que la poeta nos presenta a través de naranjas, faroles, estrellas y dientes de león.

    He dejado a Proyecto Toshima (Alboroto, 2022) para el final, porque, a pesar de presentar rasgos de una reconocible poética de Ferrada, la obra se aparta de cualquier libro previo que hayamos leído de la autora. Con una materialidad que resalta por los cambios de tipografía y de sus colores sobre la página en blanco, la estructura del libro se construye a partir de narraciones de recuerdos. Primero, los de los humanos (en rojo y con tipografía clásica) y luego la narración de la computadora Beta 128, que recopila, agrupa, ordena y sistematiza estos recuerdos para crear una memoria colectiva para ALBA, un sistema de inteligencia artificial creado por humanos. 

    Los recuerdos son variados, como lo son las personas que los donan. Las “reflexiones” de Beta 128 en torno a las funciones, posibilidades y limitaciones de ALBA son el núcleo del libro, pues presentan los cuestionamientos que día a día surgen por el uso de los sistemas de inteligencia artificial: ¿podrá reconocer emociones? ¿Será capaz de reemplazar a un ser humano? ¿Tendrá capacidad de razonar, de pensar?

    Beta 128 plantea las interrogantes que han surgido cada vez que a ALBA se le ha inyectado memoria humana: decidió el uso del color rojo y la representación de la memoria a través de manos. Y es aquí donde se observa la experiencia del ilustrador español Isidro Ferrer, quien dibuja las manos que ALBA ha creado como una respuesta a los recuerdos humanos: son el lenguaje que el sistema diseñó y es ese lenguaje el que vemos en el libro. No son sólo manos delineadas en azul y rojo, son una posibilidad para comunicarnos. 

    Proyecto Toshima es una obra notable que genera muchas preguntas en torno al tiempo, al pasado, al futuro, a qué y a cómo entregamos información a los sistemas de inteligencia artificial (IA). 

    La gracia de la obra de María José Ferrada es que sus  amplios registros acogen a todo tipo de lectores: filosóficos, poéticos, juguetones, reflexivos, existenciales. Y al mismo tiempo, persiste en su trabajo una coherencia interna, una poética que reconocemos en su prosa y en los versos cargados de esa simplicidad tan profunda.