
El primer gato en el espacio, la saga de Mac Barnett y Shawn Harris que causa furor
Creada para la pandemia como serie de entrega semanal a través de las redes, el cómic, ahora en formato impreso y editado en español por Océano, cuenta la historia de un gato casi mudo, un robot cortauñas y una excéntrica reina de la Luna, es furor entre el público infantil, que va disfrazado a los conciertos y a las firmas de libros, y que compran todos productos que se venden a través de la web.
Basta solo con revisar la cuenta de Instagram del ilustrador Shawn Harris para comprobar que la saga de El primer gato en el espacio ha tomado cursos insospechados. En las publicaciones se lo ve junto al afamado autor del libro, el multipremiado escritor Mac Barnett (Embajador de la Literatura Infantil, Library of Congress 2025-2026), escribiendo canciones, practicando voces de los diferentes personajes, grabando discos, diseñando merchandising y organizando un tour de presentaciones por más de una decena de ciudades de los Estados Unidos.
La saga, que en Chile cuenta con dos títulos gracias a Océano (El primer gato en el espacio comió pizza y El primer gato en el espacio y el caldito maldito) y que en el mercado anglosajón va por los cuatro, relata la historia de un gato destinado a salvar la Luna. En la primera entrega, los astrónomos terrícolas reaccionan cuando este satélite se ve amenazado por miles de ratones que devoran sin pagar su superficie y deciden enviar en una misión de rescate a un valiente gato que solo dice “miau” y a su acompañante, un computador multipropósito con ganas de figurar. De polizón en el viaje, se esconde un robot cortauñas.
Mientras que el computador multipropósito, indignado por no ser considerado como protagonista, inicia su propio camino; al alunizar el gato y el robot conocen a la Reina de la Luna. Los tres personajes comienzan su travesía para llegar al lado oscuro donde buscan enfrentarse a los reyes ratones que han enviado a su corte a roer la superficie lunar. En este viaje, lleno de múltiples aventuras, conocen a otros excéntricos como ellos: un ciempiés hippie, una ballena musical, un gigante de las nieves, una esfinge devoradora, un bosque encantado y, entre ellos, un malvado pirata bebé.
La multitud de personajes y aventuras son un reflejo de lo bien que lo pasan Barnett y Harris al escribir este cómic. La historia comenzó en la pandemia, cuando el escritor hacía videos leyendo sus libros en Instagram para apoyar la lectura de los pequeños confinados, entonces Mac le pide ayuda a Shawn para crear una historia de entrega semanal: “La idea era que él moviera su cámara sobre algunos dibujos y nosotros hiciéramos voces en vivo. Y así hicimos el primer episodio de El primer gato en el espacio comió pizza: era una especie de película B de los 50”. El éxito total hizo que Mabel Hsu, editora de HarperCollins, lo convirtiera en libro.
La multitud de personajes y aventuras son un reflejo de lo bien que lo pasan Barnett y Harris al escribir este cómic.
Este gran interés por la primera entrega llevó a los autores a escribir una secuela, que fue seleccionada por Troquel como Imprescindible. En El primer gato en el espacio y el caldito maldito (2025) regresan los entrañables personajes, esta vez con una gran misión: envenenan a la Reina de Luna con una sopa venenosa y deben viajar hasta hacia el otro extremo del astro para conseguir el antídoto. La soberana, más disparatada y egocéntrica que nunca, inicia la travesía acompañada del gato, mientras que el robot cortauñas trabaja cosechando frutas, fuera del reino, en un autoexilio culposo provocado por no salvar a un conejito de un accidente. Mientras que, en ausencia de la reina, el trono es arrebatado por su consejera, Benita, un personaje nuevo que se une a la historia.
Al igual que en la primera entrega, la secuela está diseñada según el arquetipo del viaje de la heroína: la Reina de la Luna toma decisiones, viaja para salvar su planeta o a ella misma, sufre las inclemencias del tiempo, es capturada por sus enemigos, se libera con astucia, es radical y persigue sus objetivos hasta alcanzarlos, reconociendo siempre la ayuda de sus acompañantes. Barnett y Harris la dotan de una gracia sin igual: es intensa, inocente, franca, valiente y egocéntrica, como en la escena en que se apresta a morir convertida en una estatua de hielo y lanza su discurso final: “¡Se acerca mi transformación! Por siempre adornaré estos hermosos jardines. La cristalina estatua de una reina vencida por un caldo, ¿me ayudan a escoger una buena pose?”.
En contraposición, como fiel escudero, está el gato: es valiente, ingenioso, saca sus garras y siempre tiene las respuestas correctas a pesar de no decir ninguna sola palabra más que “miau”, aunque eso no es un impedimento para convertirse en la atracción de todos los personajes que comprenden exactamente lo que piensa. Otro personaje divertido y que sueña con figurar es el computador multiuso, capaz de hacer operaciones matemáticas muy complejas en pocos segundos, desde el inicio sufre no poder ser el protagonista entonces se une al bando contrario, perjudica a la reina y al gato, trata de robar escenas con largos parlamentos, pero aun así no consigue su cometido.
No es primera vez que Barnett se complementa tan bien con un ilustrador, ya hemos destacado su trabajo con Jon Klassen, con quien ha escrito más de seis títulos, entre ellos, la trilogía de formas (Triángulo, Cuadrado y Círculo) y ¿Cómo baja Papá Noel por la chimenea?, todos reseñados en anteriores boletines. Con Shawn Harris la creatividad se expande: “La trama de Mac reacciona a mis diseños de personajes y mundo, y creo que ambos disfrutamos mucho de ese tipo de improvisación, y el resultado se refleja en el tono de los libros”, señala el ilustrador a The Beat. Y eso también lo creemos nosotros, los lectores.


