
Ver para aprender: puentes entre arte y naturaleza
En los libros ilustrados de no ficción, la imagen no cumple un rol meramente decorativo: observa, interpreta y traduce el mundo. Para conocer más, proponemos un recorrido por libros que invitan a mirar con atención, a aprender a través de los trazos y a reconocer la ilustración como un puente fundamental entre ciencia, arte y experiencia lectora.
En los albores de la ciencia moderna, cuando los hombres se embarcaron en un sinfín de viajes exploratorios para descubrir y retratar el mundo en sus bitácoras y dibujos, fueron muy pocas las mujeres que lograron conquistar un lugar reconocido en este quehacer científico.
Una joven Maria Sibylla Merian (Fráncfort, 1647), de origen alemán, fue parte de este reducido y selecto grupo de mujeres que pudo desarrollar una vida como naturalista. Desde pequeña aprendió en el taller de su padre técnicas de dibujo que le permitieron pintar todo tipo de flores, frutos, pájaros y, muy especialmente, insectos.
Luego de largos años de observación e investigación, su talento quedó plasmado en la publicación de un libro titulado La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral (1679), con ilustraciones de gran belleza, que muestran a los insectos en todas sus etapas de vida y como parte inseparable de la planta que los hospeda. Este detalle, hoy tan evidente, significó una verdadera revolución en la forma de retratarlos.
“Arte y naturaleza siempre estarán luchando hasta que, finalmente, uno conquiste al otro, de manera que la victoria se manifieste en los trazos y líneas”. Con esta célebre frase, la alemana Merian revela la profunda conexión que existe entre arte y ciencia, y pone en valor la ilustración científica no sólo como documento de observación, sino también como pieza artística.
Un deslumbrante libro de insectos
Insectarium (2025), curado por Dave Goulson y Emily Carter, es un nuevo título que se suma a la colección Visita nuestro museo, integrándose a otros libros ya reseñados por nuestro comité de valoración como Animalium (2015), Botanicum (2017), Dinosaurium ( 2018) y Arboretum (2024), todos de la editorial Océano.
Manteniendo un formato de gran tamaño y un estilo enciclopédico en la presentación de sus contenidos, junto a ilustraciones impactantes a todo color, es imposible no detenerse a mirar la diversidad de especies dispuestas en exhibición como si se tratara de un gabinete de curiosidades. Por sus páginas desfilan libélulas, escarabajos, saltamontes, mariquitas y mariposas radiantes de color.
Esta vez quiero detenerme en la retórica de las imágenes. Hay mucho que mirar, aprender y disfrutar en un buen libro ilustrado de no ficción, cuyos dibujos funcionan como un resorte fundamental para la divulgación de conocimientos, gracias al enorme poder comunicativo que poseen en contraste —y en diálogo— con la palabra escrita.
Las ilustraciones de Insectarium tienen un efecto clarificador y descriptivo, muy utilizado para resaltar detalles que difícilmente podrían observarse con igual precisión en una fotografía. Gracias al soporte gráfico es posible distinguir la singularidad de cada insecto, la diversidad de colores vibrantes de su anatomía, así como patrones y texturas de gran belleza que se dibujan en sus exoesqueletos como estrategia de camuflaje.
Pese a lo vistosos que puedan parecer, los insectos no suelen gozar de gran popularidad entre las personas, por lo que el trabajo de ilustración adquiere aquí una relevancia aún mayor. En una entrevista, Emily Carter, autora de estas hermosas piezas gráficas, señala: “Mis libros e ilustraciones son parte fundamental de una misión más amplia: inspirar conciencia, aprecio y responsabilidad por el mundo natural.”
Naturaleza y arte se combinan en el trabajo de la diseñadora británica, especializada en accesorios e interiores de seda ilustrados a mano, cuyas colecciones destacan por su gran poder evocador.
Hay mucho que mirar, aprender y disfrutar en un buen libro ilustrado de no ficción, cuyos dibujos funcionan como un resorte fundamental para la divulgación de conocimientos, gracias al enorme poder comunicativo que poseen en contraste —y en diálogo— con la palabra escrita.
Monstruos sagrados y fascinantes
En su edición original en francés, el libro se titula Monstres sacrés, voyage au coeur des volcans (La Pastèque, 2021). Este detalle llamó poderosamente mi atención, pues el sentido de aquel título se revela de inmediato al apreciar sus ilustraciones.
En nuestro idioma ha llegado como El libro de los volcanes, un viaje explosivo hacia el corazón de estos gigantes, gracias a la edición de Libros del Escuincle (2025). Antes de eso fue merecedor del Bologna Ragazzi Award 2022, en la categoría de no ficción, por sus destacadas cualidades como obra documental ilustrada y su capacidad de comunicar ciencia para jóvenes lectores.
Este libro es resultado del trabajo conjunto entre la vulcanóloga canadiense Julie Roberge y la artista visual Aless MC, una colaboración frecuente en la producción de libros de no ficción que busca tender puentes entre el quehacer científico y el mundo del arte. El desafío es evidente: captar la atención de los lectores mostrando algo más que datos duros y representaciones científicas exactas.
A diferencia de la ilustración naturalista que observamos en Insectarium, aquí la naturaleza se presenta de forma estilizada; las formas, proporciones y colores se simplifican para dar protagonismo a una mirada artística que busca seducir. La intención es transmitir gráficamente la sensación de inmensidad y monumentalidad de estos enormes volcanes, en sintonía con los significados culturales que han adquirido en distintas partes del mundo.
En cada lámina subyacen elementos de estilo simbólico y expresionista que enriquecen el acercamiento hacia el mundo natural, con colores que resaltan muy marcadamente los contrastes entre todos cálidos y fríos. La estética que la artista ha plasmado dialoga también con técnicas de impresión como la serigrafía y la risografía, muy presentes en el mundo publicitario y en el ámbito del diseño gráfico contemporáneo.
Como podemos apreciar en ambas novedades editoriales de no ficción, las ilustraciones son un recurso comunicativo fundamental para la divulgación de conocimientos y nos recuerdan que toda imagen es una representación, por más realista que parezca a simple vista.




